Usar señuelos especiales (EGI o pajaritos) para cefalópodos es crucial porque están diseñados para imitar la forma, movimiento y textura de sus presas naturales (peces pequeños, gambas). A diferencia de los peces, calamares y sepias no muerden con dientes, sino que abrazan el señuelo con sus tentáculos, por lo que estos señuelos usan coronas de anzuelos en lugar de triples para asegurar la captura sin desgarrar.